• Aquel sutil balanceo era casi imperceptible, pero ahí estaba. Quizá era una brisa ligera, quizá eran los últimos espasmos, pero ese cuerpo se balanceaba ligeramente mientras colgaba del árbol.

  • Al escuchar música clásica siempre le queda el sentimiento de estar envejeciendo paulatinamente, una fina capa de cera y polvo le recubre y poco a poco se convierte en otro clásico cliché.

  • Después de calificar los exámenes, la maestra se quedó dormida sobre los papeles soñando un universo con los monstruos de sus alumnos. El más aterrador era un pequeño hombrecillo de traje y corbata que entraba al cuarto de la pequeña…

  • A través del tiempo podemos sanas las heridas y los dolores que nos dejan las malas decisiones que hemos tomado. A veces es necesario aventar pequeñas bengalas al futuro para marcar estos errores y esperar que podamos resanar los tropiezos a los que nos hemos aventado.

  • En el lavatrastes se acumula
    la desolación y la tristeza
    cada pila embarrada de comida
    representa el vacío
    la ausencia de ganas
    dejar que se acumulen en la tarja
    represente la falta de ganas de vivir.

  • En un viejo cassette guardaba las canciones que me gustaban. Hoy hago listas interminables para tratar de hacer sentir a quien quiero, para entrar en el mood que busco y para sentirme mejor con todo.

  • La vacante anunciaba nuevas opciones y nuevas oportunidades de crecimiento. Aplicó la solicitud para llenar el puesto, pero algo fallaba… no había ventanas.

  • Despertó rodeado de decenas de cachorros. No recordaba cómo había llegado a esa habitación. Una lámpara roja bordeaba la silueta del exterior. Afuera se escuchaba el sonido de un afilador de navajas. Un cachorro le lamió la mano. Él se levantó y salió…

  • Después del síndrome de abstinencia intentó reponerse desgarrando las habitaciones del cuarto oscuro en el que estaba encerrada la mente del escritor angustiado por la fatalidad que escondía entre si.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, weave 2 weeks ago

    Después de desmadejar su corazón, la abuelita comenzó a tejer con su sangre una cobija para quitar el frío del pequeño que tanto amaba.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, weave 2 weeks ago

    A veces hay que desmadejar los dolores para dejar que nuestro tejido se trame con otro corazón.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, slate 4 years ago

    Bajo la barra de granito había una cabeza enraizada con la madera de un viejo árbol que guardaba el espíritu de un jefe indio: Cabeza rapada.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, end 6 years ago

    Al final encontraron sus cuerpos fusionados, unidos bajo el tronco y encerrados entre las dos espaldas.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, placed 6 years ago

    Estaba en el lugar correcto, en el momento correcto, tal como siempre la había imaginado. Fui yo quien nunca apareció.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, amount 6 years ago

    El monto asignado a cada ángel deriva de la cantidad de vidas salvadas en cada momento de crisis. Por eso hay ángeles que lloran de hambre cuando no alcanzan a cumplir su misión. Se sabe que 8 de cada 10 ángeles mueren de pena cuando fracasan.

  • Miauricio Jimenez commented on the post, amount 6 years ago

    El monto asignado a cada ángel deriva de la cantidad de vidas salvadas en cada momento de crisis. Por eso hay ángeles que lloran de hambre cuando no alcanzan a cumplir su misión. Se sabe que 8 de cada 10 ángeles mueren de pena cuando fracasan.

  • En este juego apuestan dos reyes, el de corazones negros contra la reina de corazones rotos. Es necesario ponerle fin a la batalla antes de que descubran que están armados hasta el dolor.

  • No soy paciente, a veces cultivar la paciencia es difícil en un medio tan egoista y poco brillante.

  • He determinado que este trabajo será conservado, que voy a dar lo mejor de mi y que permitiré que las ideas fluyan para demostrar que esto es lo mío. Menos hacerme pendejo y más demostrarme que de aquí soy. Abajo el puto miedo y a darle átomos.

  • Estaba disponible en los días feriados, en cada día de asueto en que la madrugaba la encontraba atorada en el vapor de un sollozo. Pero siempre se levantaba con una sonrisa impecable entre las piernas para recibirlo.